
…no es este el relato de hazañas impresionantes, es el resumen de una vida, tomada en un punto (este último año) en que cursó sola un determinado trecho y pensó, y cada noche, entre nocturnos y silencios rehacía poco a poco lo que cada día deshacía…
“Y ante la fugacidad de la vida que inexorable no me espera, quiero plasmar de nuevo, como antaño, cada día, en fotografías, instantáneas de mi vida que quiere correr como nadie… Ayer emprendía la empresa de mi vida, y ya hoy lucho por el impensable de un cuatrimestre limpio, quizá, quien sabe, un verano de ensueño. No lo sé…
Hacía mucho tiempo ya que no escribía, había perdido parte de mi vida. Pero de nuevo retorna la ola a tierra y recomienzo mi empresa. Y han pasado muchas cosas… Tristes y alegres cosas que son mi vida, en fin, son yo, me han hecho, me transforman cada día en un hombre mejor, que pensaba que ya había olvidado soñar, mas sueña, mira al cielo y disfruta del susurro del viento…”
“Retorna el poeta de la noche con su sempiterno cantar, siempre melancólico, quizá a veces pesimista, pero sin embargo, canta, y en esa voluntad me refuerzo y hago más puro este sentir mío, siempre en tela de duda, pero siempre ahí, empujándome, retornando constantemente a mi cabeza, esperanzador, poderoso, quizá un inevitable de ensueño, quizá una nada, aunque sí seguro un camino de lucha, de victoria, de derrota…Pero de nuevo, otro nuevo sueño…
Te quise niña, sonriente y dulce…Te quise y te quiero ahora que no puedo quererte. Sólo esperarte puedo y refugiarme en ti, con estos melancólicos versos que no querían ser, que me decían que no debían, pero que sabían que tenían que ser. Son pobres, torpes, infantiles, pero no puedo esperar llegar a ser ese gran poeta que siempre quise ser y olvidar mi sentir que a cada día más y más se refuerza.”
“Y como Siddhartha, encontrándome a cada día, más con mi propio yo, mi yo puro, con el que realmente sí estoy a gusto, sí pienso que sigo un camino ascendente, a la virtud. Todo relacionado; la lectura, lleva al pensamiento, el pensamiento a la necesidad innata de expresarse, y eso mediante la escritura, y de ahí ya a la apertura de múltiples vías de pensamiento que me hacen retornar a aquello que estaba en el olvido potencial. Cada día un reto, cada día incumplido, pero cada vez, más al fondo del camino de cada día. Así que, aunque no me pueda expresar todo lo bien que quisiera, sí que poco a poco, pienso…”
“En esos ojos tuyos que ayer miraban al cielo, y reflejaban azules los sueños veo agostar un niño. No os apaguéis, no creáis que el desarraigo os mata, os pierde, destruye vuestra vida, vuestros ideales que tornaban melancólicos y soñadores tus ojos. Qué a de ser mi vida sin un fin que ahora no encuentro, un fin real, auténtico. Qué he de ser yo…”
“De verdad que no llego a entender qué se le puede pasar a una persona por la cabeza si no busca nada en la vida. Ni siquiera algo tan natural como la felicidad. Desechada, anulada, reprimida. Vivir en una vida sin sentido, sin Dios, sin amor, vacuamente, puerilmente, en ese asqueroso materialismo, en esa viciada razón absoluta de la autodestrucción. Como un ser que puede llegar a pensar cosas tan abstractas puede dudar de su propio carácter y esencia sobrenaturales. Vivimos en un misterio, entrar ahí no es dejarse llevar por la cobardía, es entrar en eternos absurdos que llevan a eternas crisis de pensamiento que acaban en el relativismo, el escepticismo absolutos y la irracionalidad. Acaban en la tristeza…”
“Qué bonito es el mundo de las películas, las canciones…Digo esto, y recuerdo Amelie. Qué serenidad, qué tranquilidad, que dulce y agradable parece la vida en ella. O bueno, simplemente los sentimientos y las pasiones existen. A veces la vida parece gris, o quizá sólo me ocurra a mí eso. Parece que sólo hay lugar para los agobios, las penas, las tristezas, o la falsa alegría. Y sin embargo, el tiempo, tras el paso de éste, todas esas situaciones aparentementes triviales e incluso vanales, reflotan en grandes sentimientos y horrorosa melancolía. A veces siento la vida “light”, pero sé que depende de cómo quiera tomar el día, no sé…Siempre desde esta perspectiva de continuo análisis me doy cuenta de que la vida es maravillosa y de que me pueden muchísimas veces los cansancios, las penas, y no voy más allá, no analizo la unidad de mi existencia que es maravillosa e inolvidable. Más adelante recordaré todos estos días como especiales, aunque hoy, me parezca un día gris y sin sentido. Mas después de escribir esto me doy cuenta de que no, que ya no lo pienso, pero lo olvidaré. No Quiero que pase mi vida sin ser yo consciente de su transcurso, quiero decir: hoy pasé un día más de mi existencia, y lo pasé feliz, con sus tristezas y alegrías intermedias, pero feliz, tranquilo, sereno. “
“En camino, siempre tras mi estela, el alma que se queda perdida, desconcertada, siempre tras la búsqueda de la armonía que todavía no encuentro, mas poco a poco se ilumina.
Qué bonitos son estos años que ahora atravieso. Anteayer en San Sebastián, el viernes, en pamplona, hoy de camino de nuevo a pamplona desde Zaragoza. Que complicado es sentir tantos lugares tuyos, sentir cada tierra mía, yo siempre tan amante de mis desiertos y más sobre todo de mis montañas que cada día anhelo. Siempre en camino, la utopía de un soñador estable, un bohemio de chimenea. Tanto busco y siempre con menos me quedo, pero sí tras de mí, horas y horas de mirar el techo, de contar estrellas de disfrutar el horizonte. Y qué rápido pasa el tiempo. A veces me veo transportado por un velo de película, que transcurre en instantáneas poco saboreadas y siempre después de sentimientos profundos. Y lo que quiero decir es que muchos de esos instantes maravillosos quedan vetados por tan banales sufrimientos de niño pequeño, por tortuosos pensamientos sin sentido.
Hasta aquí mi pensamiento; confuso de ideas abstractas que se entrelazan en un cúmulo de agobios y eso sí, también de grandes alegrías. Tan rápida pasa la vida que no soy capaz de detenerme y decir, alto, que estás viviendo y eres tú ése que mueve las manos, ése que habla, ése que educa y es formado, ése que ha crecido y a cada día que pasa es más hombre. Soy un hombre y he de crecer, he de llegar a ser más, como siempre a contracorriente, incomprendido. He de luchar: suprimir la soberbia, ser menos, ser pequeño, ser ése humilde aprendiz de barquero que escucha al río en su transcurrir tranquilo, que mira a las hojas con fascinación, con asombro, maravillándome por su creación. Pero sin embargo siento más hallar en cada persona esa fascinación que en cada pájaro y en cada nube busco. Hallar la maravilla de cada persona, de cada rostro. Escuchar, aprender el arte de escuchar, de amar, pero de amar realmente. Me gustaría sentirme feliz en cada cosa que hago. Sentirme sereno, siempre sereno, más que felizmente desencajado en una risa estertórea. Cumplir el plan, punto importante. Plantarme unos objetivos y luchar por cumplirlos. Siento que estoy en camino, que al luchar y perder avanzo, pero sé muchas veces que caigo, y además quiero caer porque sé que eso que hago me conduce cada día a una derrota, a una triste derrota. Y eso no lo quiero, pero me cuesta más que nada en este mundo, y de ahí seguro mi infelicidad a veces tan irracional.
El camino de la humildad, del silencio. Pero claro, ¿es el camino correcto?. ¿Esta sociedad no soporta eso?. La gente no habla, balbucea tiempo, ni siquiera habla de lo bonito de las nubes: eso es de frikis. El tiempo pasa, y la gente no es consciente de ello. Aunque tampoco sé si este pensamiento es sólo mío. Ojalá no, porque así ya sé que algún día me enamoraré. Aunque ya no sé realmente qué es lo que quiero. Montones de nombres rondan mi cabeza, montones de instantáneas, montones de felices encuentros.”
“¿Sabes?…
Sé que escribo esto y creo que con cada palabra rehago un sueño, vuelvo a soñar, y en ese soñar, sueño contigo. Y sin embargo cada palabra me parece un imposible, un viaje onírico al confín de la desesperanza, de la tristeza, ese viaje a Itaca, duro, destructor y determinante.
Sé que vuelvo a soñar, y lo hago contigo, porque no sé el porqué de ese soñar, simplemente sueño y ya está. Sé que al final, en el estío de ese viaje onírico podría escaparme contigo, escaparme contigo para siempre. Pero claro, yo nada de esto puedo decirte ahora, porque simplemente no es el momento. Ojalá no lo sea y desde ahora pase el tiempo, y cada vez sea como un horizonte que se aleja y se aleja y acabe por perderme y ahogarme en mi torpeza que me hará arrepentirme siempre. Ojalá no.
Sabes?…quisiera contarte una historia, una historia que al jamas contarte, se pierde
Sabes?….esa historia hablaba de un hombre, de un hombre que al jamas contarte que su sueño eras tu, lloraba y cantaba a la noche…”
“Y ya en mi santo consumo mis horas de sueño, saboreando cada nota de unos nocturnos tras la sombra, como siempre cuando escribo. Tras el amor, y en él, y fuera de él. Como cada día que pasa, otra nueva cosa ronda mi cabeza, y a cada instante un nuevo pensamiento que plantea la crisis en los anteriores .”
“De camino como siempre, en tránsito, y en mi mochila las dudas que siempre me atenazan, los pensamientos que siempre me acompañan, los amores que me descolocan. Y como siempre en mi inspiración, tras esos surcos desgarrados, nocturnos en una tarde pálida pero alegre, melancólica como tantas, dejándome llevar por sus armonías, su dulce canto de hálito de noche, de sueños y esperanzas. Un bordado convulso de agua que se retuerce en el cielo mientras de instantaneas se colma el tiempo. Vuelvo otra vez a casa, como otra de tantas de mi tierras nuevas. Hoy no me parece familiar, pero sí, lo es, es mi tierra, la que siempre he amado, mis paseos, mis árboles, mi parque, mi Zaragoza, sus tejados y su horizonte de sueños : mis montañas…”